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ASí trabaja un detective privado en España: infidelidades, desaparecidos, covid y más2020-08-03T19:32:47+02:00

Rafael Guerrero tiene 51 años y vive solo en Madrid. “Me es difícil tener pareja o familia”, nos cuenta a Vozpópuli. ¿La razón? Su oficio: es detective privado. Un trabajo que compagina desde 2010 con su faceta de escritor de novelas. Ya ha publicado cuatro libros. El último, Yo detective (ed. Eolas).

Para escribir sus historias se basa en su propio trabajo como investigador, del que le hemos preguntado para saber en qué consiste.

Un detective privado debe sacarse una carrera

Antes de nada, Guerrero nos aclara que no todo el mundo puede ser detective privado porque tenga una cámara, recursos o tiempo. “Se debe tener el título propio de Investigación Privada, que son unos estudios vinculados a Criminología”.

“Una vez que acabas la carrera, de tres años, debes ir a la Seguridad de la Policía para que te de la licencia de detective privado. Ahora creo que ya no lo hacen, pero cuando yo me la saqué nos hacían una entrevista en la comisaría. Nos preguntaban que por qué queríamos ser detectives, que qué nos motivaba, etc. Era una especie de criba, supongo”, nos confiesa.

PREGUNTA. ¿Y cómo te da por hacerte detective privado?

RESPUESTA. Pues tenía 23 años y siempre había admirado a James Bond (risas). Me gustaba esa forma de vida, y no quería ser policía ni agente secreto. Así que lo más cercano que tenía era la investigación privada. Me saqué la carrera y ahora tengo mi agencia.

P. ¿Y cómo eran tus compañeros de clase? ¿Raritos o normales?

R. Recuerdo que éramos casi todo hombres. Había apenas una o dos mujeres. Y la gente era mayor que yo. Muchos estaban vinculados al mundo de la seguridad, a los Cuerpos de Seguridad del Estado. Había algún friki, no te lo voy a negar, pero casi me acuerdo.

P. ¿Lo que recabáis los investigadores privados puede servir como prueba en un juicio?

R. Claro. La ley que nos regula es la 5.2014 de Seguridad Privada, que es la que regula la investigación y las averiguaciones de información de las personas en muy diversos ámbitos. Y cabe destacar que sobre hechos privados, los detectives somos los únicos que podemos investigar.

P. ¿Y podéis investigar todo lo que se os pida o hay un límite?

R. Podemos investigar siempre que haya un interés legitimo detrás, no se puede investigar todo. Si no premia el interés legítimo, es decir, algo que alguien tenga derecho a saber, no se lleva a cabo.

Muchas veces tenemos que decir que no porque nos piden conversaciones de WhatsApp, contraseñas de correo electrónico… Y eso es ilegal. Los detectives nunca violamos la ley, obtenemos información de manera legal y legítima.

Descubrir una infidelidad, una de las cosas que más piden a los detectives privados

Rafael Guerrero, y a la mayoría de investigadores privados, se les contacta a través del boca a boca o, más raramente, a través de webs, redes, eventos, blogs… 

P. ¿Qué es lo que más os piden? 

Nosotros estamos especializados en búsquedas internacionales de desaparecidos y en seguridad de eventos. También hacemos mucho localización de personas y de herederos, personas que han heredado algo pero que no se puede dar con ellos porque el testamento se hizo hace muchísimos años.

P. ¿Y qué hay de las infidelidades? ¿No os piden mucho que descubráis a alguien?

R. Sí, también es bastante habitual, y es un derecho que tiene una persona que tiene de saber que no le han engañado. Una pareja es como un contrato. Los clientes que vienen con infidelidades, no obstante, llegan a nosotros con mucha angustia e infidelidad. De hecho, la mayoría sabe lo que hace su pareja y no quiere las pruebas para ellos mismos, sino para familiares o hijos, para tener una prueba de lo que pasó y que éstos no se vuelvan en su contra. Yo he visto a clientes que sufren mucho con las infidelidades.

P. ¿Y cómo son vuestras tarifas? Es para un amigo… (risas)

R. (Ríe). Pues unos 60-120 euros por hora. Si haces una investigación de dos días, suelen ser unos 2.000 euros. Pero hay de todo, hay personas que pueden cobrar la mitad. También depende de lo que sea y del número de detectives que se necesiten. Una normal suelen ser unos 3.000 euros.

Búsquedas de familiares en plena pandemia por coronavirus

Rafael Guerrero nos cuenta que en el confinamiento a causa del coronavirus que hemos vivido en los últimos meses les han pedido cosas diferentes.

Ha habido mucha gente que ha querido buscar a personas del pasado. Ha habido mucho tema de localización, sobre todo de clientes extranjeros que querían buscar a sus familiares en residencias u hospitales, porque desde su país no tenían ninguna información sobre ellos. También, personas que alegaban baja laboral por covid-19 y verificar si estaban cumpliendo el aislamiento y no salían a la calle”, asegura Guerrero.

P. ¿Y qué es lo más raro que te hayan pedido y hayas hecho?

R. Localizar a una persona en Bangladesh. Una localización en la que el cliente se vino conmigo para resolver un problema familiar. En este caso, se quería entrevistar con la que sería su suegra. Quería hablar con ella para pedirle si se podía casar o no con su prometida. Tuvimos que contratar a un traductor, para que pudieran hablar. 

También recuerdo con cariño a una mujer que nos llamó porque había enviudado y quería buscar al novio que tuvo antes de la mili. Le encontramos y a los dos años nos invitaron a la boda.

P. Y, por ejemplo, ¿qué pasa si hay alguien que no quiere ser encontrado?

R. Hay personas que desaparecen porque dejan quiebras o deudas, o gente que no quiere ser encontrada, pero si el derecho legítimo del cliente a saber dónde está esa persona existe, nuestro deber es encontrarla.