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Los detectives dan un paso adelante: “Podríamos ahorrarle millones al Estado”

“¿Tú sabes cuál es la diferencia entre un detective y un espía?”, suelta a bocajarro un detective antes de presentarse.

Sin tiempo para responder, otro continúa el relato: “Un espía es o bien un agente del Estado o bien un intruso, como Villarejo. El espionaje es un delito tipificado en el Código Penal. Detectives somos nosotros, que llevamos más de 30 años investigando asuntos mercantiles y sociales, siempre con arreglo a la ley. No somos Villarejo: no espiamos ni extorsionamos a nadie, es muy importante que todos, y especialmente los medios de comunicación, lo tengáis claro”, explica Agustín Ruiz, director de la agencia de detectives Indaguer.

A su lado están Julio Gutiez, director de Mira Detectives y decano de la investigación en Madrid, y César Martín, director de Castellana Detectives, especializados en encontrar personas. El trío, que sostiene representar a todo su sector, ha decidido dar un paso adelante por la crisis reputacional que el comisario Villarejo ha desencadenado sobre ellos. “Lo estamos notando bastante, notamos reparos. Algunas empresas no quieren contratarnos porque creen que será perjudicial para ellas, que puede derivar en un escándalo, piensan que no somos del todo legales“, dice Gutiez.

Durante un tiempo, el Ibex ha contratado comisarios de Policía como directores de Seguridad, porque sabían que podían levantar el teléfono y solucionarles la papeleta

“Nosotros tenemos contacto con los medios, pero lo que no solemos hacer es esto: salir en el periódico dando la cara y el nombre, pero es que lo necesitamos. Aquí nos tienes, nos puedes citar, preguntar y fotografiar. No somos distintos de un médico o un abogado”, apunta Martín. Los investigadores lamentan que solo llegan a las portadas por noticias negativas: “Cuando una empresa nos contrata para detectar un fraude y sale bien, nosotros no aparecemos en las noticias, solo las consecuencias de la investigación, que normalmente es la recuperación del dinero. Sin embargo, cuando algo va mal, en los titulares decís que hemos espiado a tal político o empresario… Parece que no podemos ganar”.

Por primera vez, y por causas ajenas a ellos, la privacidad de los detectives juega en su contra. La ausencia de información genera una imagen distorsionada del detective en la sociedad: el periódico con agujeros, la gabardina y la pistola. “Nada de eso. Estamos hiperregulados. No podemos ni subcontratar un trabajo, por pequeño que sea, a una persona que no tenga la licencia de Interior. Y tenemos un reglamento sancionador tremendo”, dice Ruiz. “Somos una herramienta para conseguir información, completamente legal. De hecho, el 80% de nuestras investigaciones acaba siendo presentado como pruebas en un juzgado. Todas las empresas del Ibex, sin excepción, contratan detectives”. Aunque no se les vea, los detectives están detrás de una buena parte de las noticias que acaban en el periódico. Una búsqueda en el Cendoj, el archivo de documentación jurídica del Tribunal Supremo, desvela que las palabras ‘detective privado’ se mencionan en 5.600 sentencias y autos por todo el país.

España es uno de los países con una regulación más estricta para los detectives. Así, mientras en Suiza basta con hacer un cursillo de semanas, aquí los detectives están obligados a poseer un grado universitario, a superar una serie de pruebas psicotécnicas y a no tener condenas por delitos dolosos o intromisión en la intimidad. Tampoco pueden haber sido expulsados de los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o haber sido sancionados en el campo de la seguridad privada. “Aparte, la Policía Nacional tiene una unidad encargada exclusivamente de velar por que hagamos bien nuestro trabajo. La ley determina, por ejemplo, quién puede investigar a quién y por qué, hay que tener un interés legítimo, no puedes seguir a quien te dé la gana por cualquier motivo. Tampoco nos dejan que entre un accionista sin licencia de detective en nuestra empresa”, dice Agustín Ruiz.

La pregunta es obligada: ¿por qué una empresa como BBVA contrató los servicios de Villarejo? Los tres tienen la respuesta, pero Gutiez es el que se lanza primero: “Porque durante un tiempo se puso de moda entre las empresas del Ibex contratar comisarios como directores de Seguridad. A Villarejo o a Corrochano se les duplicaba el sueldo de policía para llevárselos a las empresas, porque saben que pueden levantar el teléfono para comprobar una matrícula, conseguir una grabación o sencillamente ser avisados antes de una investigación policial. Imagínate lo que puede hacer un directivo poco ético con estos mimbres”.

Caliente la conversación, los detectives reflexionan ahora sobre los límites de su profesión. Pese a ser compañeros desde hace décadas, surgen episodios y detalles que los otros no conocían:

A. Ruiz. Siendo muy sincero, a mí me han pedido muchas veces que me pase de la raya, y siempre me he tenido que negar. Naturalmente, yo también sé saltarme una valla, como cualquiera, pero si algo sale mal, tanto el cliente como yo vamos a salir mal parados.

J. Gutiez. O peor. Hay gente que te pide que te metas en una casa e instales una grabadora. Mira, me quitan la licencia y me meten una multa que tengo que cerrar la agencia, tú estás loco.

C. Martín. Y en el negocio de encontrar personas, te puedes imaginar. No todos los motivos son válidos para buscar a alguien.

A. Ruiz. Algún directivo me ha dicho: “Investiga a fulano, que es gay, y le quiero presionar con ello para sacarle de la opa”. No, oiga, que una persona sea gay no es motivo para investigarle. ¿Os lo podéis creer?

J. Gutiez. Perfectamente, sabes que yo ya tengo una edad y he visto cosas. ¡El propio Villarejo me quiso contratar! (ríe).

C. Martín. Sí, sí, tú llevas años en el oficio.

J. Gutiez. Más de 40. Como os imaginaréis, he visto de todo, pero esto no son los trabajos de un detective. Esto te lo hace Villarejo y algún otro por ahí… Pero eso no es investigar, es conseguir material para coaccionar o extorsionar, es…

C. Martín. Sí… Es otra cosa.

El caso suizo

Hace tiempo que los detectives dejaron de investigar infidelidades, básicamente porque la ley de divorcio ya no exige carga probatoria. La mayoría del trabajo detectivesco en España gira en torno al fraude a las aseguradoras y a problemas con directivos en las empresas. El resto, en torno al 10%, es, en efecto, cosa de cuernos, “normalmente con un motivo económico de fondo. Como decimos nosotros, la mera curiosidad en este sector sale cara”.

Los detectives han traído un solo documento a la cita. Se trata de la noticia de El Confidencial en la que se detalla cómo los detectives de Suiza consiguen ahorrar millones al Estado a base de detectar fraude en su Seguridad Social. “¿Ves? Flipamos con los investigadores suizos y aquí estamos nosotros, mejor regulados y mucho mejor preparados que ellos. Tenemos los mejores detectives de Europa. ¿Sabes cuál es la diferencia? Que a nosotros no nos contrata la Administración pública, cuando es obvio que podríamos ayudar un montón, porque la Policía no puede investigar todos estos casos. Hay muchísimo fraude a la Seguridad Social que tiene que salir a la luz”, lamenta Gutiez.

Los políticos no quieren evitar el fraude social porque les quita votos

Citan el caso de las pensiones de viudedad. “Cuando una persona se queda viuda, lo más normal es que cobre la pensión de viudedad de por vida. Los viudos/as se juntan con otras personas e incluso tienen más hijos, pero nunca se casan. Este fraude está extendidísimo, pero los políticos no hacen nada por solucionarlo, porque saben que quitar pensiones es perder no solo el voto del pensionista sino también de su pareja y su familia“, argumentan. “Con cruzar los apellidos de los hijos de este tipo de pensionista con los apellidos del cónyuge fallecido, bastaría para detectar gran parte del fraude; si no coinciden, algo pasa, esa persona ha tenido hijos con otra y no debería cobrar pensión. Pero no lo quieren hacer”, concede Agustín Ruiz.

“Yo me he plantado delante del alcalde de un pueblo de Madrid y le he dicho: ‘Te investigo todo el fraude social que tengas aquí y no te cobro un euro, solo una comisión por el dinero que recupere el ayuntamiento‘. Bueno, pues ni me han contestado”, dice Ruiz.

Los detectives comparten una plataforma con la Policía y la Guardia Civil, llamada Red Azul, en la que informan de cada delito que encuentran en el transcurso de sus investigaciones. “Ellos solo quieren delitos penales, solo te hacen caso si les dices que en no sé dónde se está vendiendo droga o que no sé quién está haciendo contratos falsos. Si les dices que hay un trabajador que, estando de baja, sigue trabajando para otro en negro, pasan“, dice Ruiz. “Ni siquiera la unidad para detectar el fraude de la Seguridad Social nos hace caso; o bueno, sí nos hacen caso, pero después no hacen nada”, completa Gutiez.

Detrás de estas omisiones, según los profesionales de la investigación, está la opinión pública: “Por ejemplo, nosotros trabajamos mucho para las aseguradoras. Cuando descubrimos un fraude, lo que hace la aseguradora es no pagar al afectado, pero nunca le denuncia por fraude en los tribunales. ¿Por qué? Porque al día siguiente llegáis los medios y sacáis al señor bajo un titular: ‘Mapfre mete tres años en la cárcel a un anciano al que se le ha derrumbado la casa‘ y se lía la de dios, pero la realidad es que ese anciano ha cometido un delito y la ley debería actuar”, confiesa Ruiz.

¿Quién firma los ‘forensic’ de PwC? ¿Nadie? ¡Pero esto qué es! ¿Quién se responsabiliza de esta información?

Para colmo, a los detectives les ha surgido nueva competencia en los últimos años: las grandes consultoras. “Nosotros firmamos cada informe que emitimos. Todos los que lo han elaborado, con su número de licencia, están en la última página del documento. Ahora las empresas contratan con las ‘Big Four’ y consiguen un informe ‘forensic’ que no va firmado por nadie. ¡Pero qué es esto! ¿Quién se responsabiliza de esta información? ¿Todo PwC? Así tienen que citar a declarar a tres directivos al azar, porque no consiguen saber quién hizo ese informe, es una locura“, explica Martín. “Entiendo que PriceWaterhouseCoopers suena mejor que Castellana Abogados, pero el trabajo que hacen es una mierda, básicamente entrevistas personales y meterse en el correo corporativo de los trabajadores. ¿Eso es una investigación?”.

Recapitula César Martín mientras los tres se ponen los abrigos: “En resumen, que la gente sepa que somos una herramienta perfectamente legal para conseguir información. Que somos los mejores de Europa, que los policías internacionales flipan con nuestro nivel y que, por ejemplo, este señor [señala a Ruiz] tiene la Cruz Blanca al Mérito Policial, no será por mal profesional. Que estamos regulados desde 1982 y que nuestros trabajos están avalados en cientos o miles de juicios. ¿Me dejo algo?”, pregunta. “Sí, que los medios no seáis tan cabrones (ríe), que parece que siempre los periodistas investigáis y los detectives espiamos, cuando en muchas ocasiones hablamos del mismo trabajo”, zanja Ruiz.

ALFREDO PASCUALTAGS

By |2020-03-07T00:47:49+02:00marzo 7th, 2020|Sin categoría|1 Comment

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